Salmo 8:1-9
Introducción:
1. La majestad de sus manos. (v.6)
A. La majestad en los cielos. (v.1)
Salmos 19:1 “Los cielos cuentan la gloria de Dios...”
Mateo 3:17 “Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”.
Hebreos 11:10 “porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios”.
B. La majestad en la creación. (v.3)
Génesis 2:8 “Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado”.
Génesis 2:15 “Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase”.
C. La majestad en la conquista. (v.2)
Isaías 14:14-15 “14...seré semejante al Altísimo. 15 Mas tú derribado eres hasta el Seol...”
Éxodo 15:1-2 “Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico a Jehová, y dijeron: Cantaré yo a Jehová, porque se ha magnificado grandemente; Ha echado en el mar al caballo y al jinete. 2 Jehová es mi fortaleza y mi cántico, Y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré; Dios de mi padre, y lo enalteceré”.
2. La majestad de su manera. (v.4)
A. El interés personal que tiene en nosotros.
B. La identidad del hombre.
C. La insignificancia del hombre.
Hebreos 2:7,9 “Le hiciste un poco menor que los ángeles, Le coronaste de gloria y de honra, Y le pusiste sobre las obras de tus manos; 9 Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos”.
3. La majestad de su memoria. (v.4)
A. Dios nos conoce.
Salmos 103:14 “Porque él conoce nuestra condición; Se acuerda de que somos polvo”.
Hebreos 4:15 “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado”.
Gálatas 6:7 “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”.
B. Dios nos toma en cuenta.
C. La corona.
Apocalipsis 4:10-11 “los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: 11 Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas”.
Conclusión: